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Estaba claro que palabras de tan alto contenido "erótico" como las recitadas hace unos días no podían caer en saco roto. Aunque tengo dudas del nexo entre ambas declaraciones. Pero qué cosa más normal en este mundo de grosero exhibicionismo (joder, y lo digo desde esta barcaza pública) que un político nos haga partícipes de su supuesta futura actividad (en este caso, inactividad) sexual.
Como si no tuviéramos bastante con sus majaderías habituales, desde que se despiertan hasta que se acuestan, ahora tenemos que conocer también lo que hacen (o dejan de hacer) unas horas después.
Así que Berlusconi no folla y Zapatero fuma. Pues vaya cómo está el patio. Fíjate qué novedad. Me parece a mí que esta gente anda leyendo muchos blogs últimamente. No, por eso de desnudar sus miserias. Y se mimetizan.
Por ello, me empieza a dar miedo. No vaya a ser que comente la comilona del viernes con The Soundtrack Of Our Lives, sus guitarras setenteras, su obeso cantante de actitudes mesiánicas (que provocaba más hilaridad que otra cosa); o el aperitivo con Sloan, los canadienses injustamente olvidados en el muro power-pop; o la cena del jueves con un Sabina de presencia y voz igual de famélicas (y cuanto más delgadas ambas, más atractivas); y comentando estas cosas, el famoso mafioso italiano se nos ponga a cantar de nuevo.
Aunque bien mirado, no creo que les interese mucho lo navegado en este río. Eso, mantengamos las distancias. Que me producen algo más que fatiga.
Suena la corriente: "Behind the music" - The Soundtrack Of Our Lives

Coño! Que me aspen si estas palabras no las pronuncia un corazón enamorado:
"…el amor entre el hombre y la mujer, en el cual intervienen inseparablemente el cuerpo y el alma…" "…el eros ebrio e indisciplinado no es elavación sino caída…" "…el eros necesita disciplina y purificación para dar al hombre no el placer de un instante, sino un modo para pregustar en cierta manera lo más alto de su existencia…" "El amor es ocuparse del otro".
Enamorado, y con una gran experiencia práctica en temas de eros.
Qué sería la vida sin eros! Pues lo que es yo, lleno de ebrio eros me siento!
Suena la corriente: "The Stax Story" - Varios

Ahí sentadito, acompañado de su guitarra, una caja de ritmos y un amplificador. Para qué más. Posiblemente para mucho. Chuck Prophet ha desgranado un ramillete de canciones, muchas de ellas de estructura muy diferente a las originales. Simpleza obliga.
Sí, elegante, simpático, con gusto. Pero, ¿basta eso? Supongo que mis nubarrones hacen que el mal ánimo se impregne hasta el tuétano. Y eso influye. Pero me he aburrido. Tras la primera media hora, no me decía mucho. O si lo hacía, yo no lo absorbía.
Visto el Cacavas hace unos meses. Visto el Prophet hace unas horas. Queda esa reunión de Green On Red que parece que ya ha comenzado. Queda esperar.
Aunque mis oídos últimamente parece que están en otra. Seré yo. Sin duda.
Suena la corriente: "Age of miracles" - Chuck Prophet

En tres semanas me han caído 10 años. Los siento. Los noto. Cada vez queda menos energía. Vampiros siempre han existido. Es jodido ver como se puede ir minando una ilusión. Un sueño.
Tal como están las cosas, poco se puede esperar de los días. Tal vez, simplemente que vayan pasando.
Por eso te agradezco, viejo Paul, el que me hayas ayudado a tratar al menos de sentirme de nuevo joven (un poco joven). Te he visto con más barriga, con menos pelo, con más dioptrías. Y ya sabes. Somos viejos.
Pero me has regalado tus pildoritas. Creo que te has dado cuenta de algo, y no, no te has centrado en lo último. Han caído una tras otra las joyas del que siempre te he dicho que es uno de los mejores primeros discos que puede hacer un músico. Incluso me has dado un poco de agua de The Nerves. Gracias. Ya sabes, te adulo cuando te necesito. Lo hago con muchos, no te creas.
Estamos más viejos. Mucho más viejos. Pero ahí seguimos con nuestro corazón pop, nuestras guitarras rock. Y tú gritando The kids are the same. Bueno, luchamos por ello.
Sí, he salido con ganas de ir a por mi chica rock’n’roll. Y dices que no te espere. Pero lo haré.
Si aguanto. Chau, viejo. Me ha encantado escucharte entre humo.
Suena la corriente: "The Beat" - Paul Collins Beat

Mira, mi niña, tengo ganas de sacarte a bailar. Como ya te invité. Como te invitaré más. Cualquier cosa que haga movernos juntos, que ayude a que olvidemos los nervios de estos días. Que nos mantenga cercanos. Tú y yo.
Y me paro a pensar, a leer (una forma de pensar tranquila). Bailar bien, indicador de superioridad genética. Hasta aquí podíamos llegar. Nuestro refugio también manchado. Ya, ya sé que si buceo me encuentro con temas de selección natural, selección sexual. Pero huyo de superioridades de toda clase. Y más genéticas. Siempre alguien pone sus manos manchadas sobre lo bonito.
Así que sigo queriendo sacarte a bailar. Pero lo haremos en nuestra terraza, cuando esté. Para ti y para mí. Que no nos vean, porque sé de buena tinta que no me acompañas por mi superioridad. Eso está claro.
Y me acurruco en el sofá, a la espera, enciendo uno de esos habanos que me regala mi hermano para darme vida (esa que me quieren quitar con leyes) y tomo un ron. Solo y sin hielo. Ya tranquilo, dejo el baile para otro día. Y suena Mark Lanegan, que crece y crece como crooner del desgarro, alma atormentada y aún así creíble. Esta vez con Isobel Campbell, todo corazón y voz. Acariciaba hace tiempo el cello y susurraba en Belle & Sebastian, y Lanegan el duro, el paseante del abismo, cayó rendido.
Es un disco suave y duro, elegante y rudo, terso y áspero. Lleno de folk profundo, cabaret de garito, barras tristes. Siguiendo la estela de los Waits, Cave, Cohen. Rindiéndose ante el padre Williams.
Será que estoy mustio, que veo invitaciones a desaparecer, a esconderme. Y agradezco que aunque parece que el disco en cuestión sale a la venta dentro de unas semanas, yo vengo desgarrándome con él desde hace otras. A veces, y sólo a veces, los tiempos que nos han tocado vivir tienen compensaciones.
Recuerda la cara de Lanegan oscurecida por un eterno foco apagado. Hace casi un par de años, en Amsterdam. Y sabes, niña, ahora juntos y acurrucados en el sofá también podemos bailar, sentir y tocar, mientras te canto su nana, te digo (Do you wanna) come walk with me?.
Como niños brincando en camas elásticas. Sin superioridades. Sin genes. Que uno ya debe tenerlos bien arrugaditos (los genes, digo).
Suena la corriente: "Ballad of the broken seas" - Isobel Campbell & Mark Lanegan

Qué fantástico golpe de frescura. Hay momentos en los que no importa caer en las redes del sistema. Disfruto que Ella siga alimentando mis idolatrías paganas. Porque no, no compré la caja del trigésimo aniversario de la grabación de Born to run. Tengo el vinilo. Tengo el CD. Nunca me han interesado las remasterizaciones (las suciedades tienen su encanto). Me relamía pensando en los DVD, pero prefería creer en mi poder de resistencia (bueno, sinceramente, tarde o temprano hubiera caído, para qué negarlo). Además, aunque inolvidable, para mí no es el mejor disco de Bruce Springsteen.
Pero este regalo/concierto en el Hammersmith Odeon de Londres en el 75, primera visita europea de una recién inaugurada E Street Band tal como la hemos conocido, puede convertirse en una espina que duele. Simplemente, porque te enfrenta a la envidia. De no haber estado allí. De no haber sentido la emoción de asistir a algo premonitoriamente grande. De no haber tenido la ocasión de quedarte con la boca abierta, el sudor frío y los pies agitados. De llegar una vez más (como en esta anotación) tarde, muy tarde.
Un crío de 24 años y una panda de deliciosos secuaces con pinta de mafiosos de poca monta te hacen comprender que, por mucho que los hayas disfrutado años después, era allí, en aquel momento, donde hubieras querido (tenido que) estar. Aquello era lo que tú hubieras querido saborear. Aquellas dos horas y pico eran las que te hubieran envenenado mucho más de lo que pudieras estarlo ahora mismo.
El propio Springsteen reconoce los temores de aquel mocoso por caer atrapado en las redes del sistema. Cayó. Como todos. Como tú, yo y el vecino. Y bueno, al fin y al cabo él y yo seguimos teniendo nuestros vicios ocultos comunes. Seguro.
Pero sí, fue el futuro del rock’n’roll.
Suena la corriente: "Hammersmith Odeon'75" - Bruce Springsteen

Vuelve a aparecer ahora, después de tantos años. Ruido de sables. Mejor que lo hagan con la boca que con sus pistolas. Pero recuerdo épocas en que era expresión casi habitual. Otros tiempos para mí, que miraba a mi padre cada vez que lo escuchaba, y sabía que eso no era bueno, nada bueno.
También de aquellos años, de aquel mundo, dividido en todo en dos, recuerdo la palabra apátrida. No se por qué, pero me gustaba. Cómo sonaba. Y lo que intuía que significaba. Sin patria. Patria. Preferiría no haber escuchado nunca. Patria. Me da miedo. Entonces yo quería ser de Nueva Jersey, de Memphis, de Liverpool, de Londres, de Bilbao, de Madrid, qué más da.
Luego me creí con identidad. Soy el más contradictorio de los mortales. Pero volví a abandonarla. El más placentero de los adioses. Banderas, patrias, identidades, defensores. Al carajo. En África quise ser africano. En Sudamérica, sudamericano. Miento. Fui africano. Fui sudamericano. Supongo que ahora europeo. Pero también me sobra. Siguen siendo barreras. Qué coño me importa que se rompa lo que no quiero unido.
Sólo quiero un lar que nos cobije. Ni la piel de Ella es mi patria. Es mi aire, mi bebida, mi sendero, es yo. Quiero que sea yo. Y acariciarla, juntos. En nuestro nido. Que nos quedamos ahí. Aunque se rompa. Por eso buscamos el nido. En eso estamos. Luchando contra el maldito sistema. Engullidos por él. Vendiendo nuestras cuentas. Pero no nuestro futuro. No, niña, nuestras almas, no. Si acaso, para el tuyo y el mío.
Que se enfunden su lengua y sus pistolas. Mi patria en mis zapatos. Tampoco. Ni eso. Simplemente apátridas del mundo. Pero en nuestro nido. Que llegará.
Suena la corriente: "Born to run (30th Anniversary)" - Bruce Springsteen
Sobre(malquebien)viviendo

Esto de aparecer por el puesto de mando de la barcaza de manera cada vez más intermitente tiene sus ventajas. La primera, más clara y supongo más agradecida, es que se evita decir tonterías cuando nada se tiene que decir. La segunda, es que la colección de archivos pasa de 2005 a 2006 sin apenas interferir en el desarrollo habitual de la misma.
Además, consciente de que los que nos cruzamos casi aún de madrugada por la calle mantenemos la misma cara de lerdos, que las leyes continúan pareciendo absurdas una vez aplicadas, que nuestros próceres no cejan en su empeño por hastiarnos, que los de siempre continúan con sus pamplinas morales (amorales, seamos claros) y que las mafias del siglo XXI campan a sus anchas, mejor que la línea entre un 5 y un 6 sea imperceptible.
Teniendo en cuenta que el regalito musical estrella ha sido la caja de obras completas de Mecano, no es plan comenzar ese cambio con felicitaciones, una sonrisa en la boca y un espíritu lleno de esperanza.
Así que sólo deseo sobrevivir un año más. Sí, ya sé que es mucho pedir.
Suena la corriente: "Every kind of light" - The Posies
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