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Valentín Fuster: "Los niños que nazcan ahora vivirán hasta los cien años".
Y llevo todo el día pensando si esto es una buena o mala noticia. Si es el pensamiento de un optimista o de un pesimista.
Supongo que, como casi todo, depende.
Suena la corriente: "100 years" - Nancy Sinatra

Voy dando un paseo desganado de canal en canal televisivo y me encuentro con un reportaje que parece centrado en la fuerza del directo, ese sí o no que convierte a un grupo de personas en algo mágico para otro grupo.
Demasiados lugares comunes. La televisión generalista suele extender barnices capaces de roer cualquier sentimiento. Desfilan por ahí el horripilante Miguel Ríos de aquel tenebroso rock&ríos, dinosaurios como Queen y abuelas fofas como el actual McCartney, San Bono en su etapa irlandesa inicial y en la americana central, los gorgoritos del coro de aquel Live Aid de Bob Geldof, al que siguen empeñándose en llamar cantante (total, sólo por una canción),… No recuerdo muchos más. La memoria tiene sus armas y filtra lo que no desea que permanezca.
Pero se cuelan tres pequeñas gotas, que todas juntas apenas suman dos minutos de placer televisivo.
The Clash del 80, cuando London Calling parecía algo más que una llamada, un revulsivo, un grito desesperado.
Patti Smith, ángel débil y canalla, transformada en fuerza viva sobre las tablas de un escenario.
Y Dr. Feelgood, con un Roxette empapado por el aguardiente y la harmónica de Lee Brilleaux y despellejado por la guitarra y la eterna locura de Wilko Johnson.
Tres gotas que nunca bebí en directo. Tres gotas que son un diluvio. Tres gotas capaces de saciar cualquier noche seca.
Suena la corriente: "Horses" - Patti Smith

Comentaba ayer que… Venga ya! Pero qué ayer ni qué otra estupidez!
Pues sí, ni decía ayer, ni me perdí en la selva amazónica, ni este sitio está en derribo. Pero viene bien tomarse las cosas con calma. Cuando llega, o cuando toca. Son muchos excesos de muchas cosas, y muchas carencias de tiempo. Bendito él.
Pero me dedico a arrimar el poco que tengo en el hombro de Ella. Y dejarme arrumar por muchas voces. Y al acostarme, desde hace tiempo, Dayna Kurtz me apacigua. Con su voz seca y dulce. Con esa sombra que cada día crece y crece en el panorama musical… no, no voy a decir femenino. Porque las notas no tienen género. Solo deben entender de sentimiento.
Así que quede claro. Este émulo aún no está en periodo de desguace.
Suena la corriente: "Another black feather" - Dayna Kurtz

Pienso en Alba y en Tommaso (y en tantos millones), y cuesta entender. Notas como la desesperanza planta su tienda en el salón. Y piensas qué tal si tomo un desvío.
Pero sigues con tus cosas, y la rutina no entiende de periodicidades. Diarias, semanales, anuales. Y tal y como hice hace justamente un año, en unas horas me espera un avión. Y en unas horas más, un país. Vuelvo a ponerme el disfraz de feriante y mañana a estas horas, yo pasearé por Brasil, mientras Alba y Tommaso lucharán en su abismo.
Llevo mi cacharrito bien cargado, mi maleta bien pesada y mis ojos bien abiertos. Y una vez más (cómo no), Bolaño en la cartera. Dejaré al aleatorio marcar caminos, para que mezcle a Chico con Chico, Veloso con Cash, Monte con Young, de Moraes con Springsteen, Borderlinerz con Clash. Cada uno a su manera.
Y sigo pensando en el desvío. Hacer parar el avión, acariciarle a Ella, y volar los dos. Ya llegará, ya.
Mientras tanto, llevo todo en la maleta. Con Alba y Tommaso.
Suena la corriente: "Perfil" - Chico Buarque

Porque ya tenemos nuestro hueco, nuestra cueva, nuestro rincón, esta vez sólo nuestro. Y cargaditos con las cruces del sistema, esas que pesan tanto y, que al menos a mí, casi de seguro me sobrevivirán. Pero mientras, nos esconderemos, y al mundo que le den.
Y nos lo hemos encontrado así, en la terraza, y así quedará. Porque no somos nadie para borrar letras de otros, que también hallaron su guarida. Letras ya conocidas, pero sin origen.
A wise old owl lived in an oak the more he saw the less he spoke the less he spoke the more he heard ¿why can’t we all be like that bird? Y seremos pacientes, tendremos los ojos abiertos, de noche. Para vernos. Los dos. Miraremos. Y escucharemos. A quien escriba canciones. Sólo eso. Y sonará Slaid Cleaves, otro hijo perdido de Guthrie. Uno más, pero qué bien sabe. Se define en pocas palabras. Como el búho. Creció en Maine. Vive en Tejas. Escribe canciones. Hace discos. Vagabundea. Intenta ser bueno.
De verdad, ¿para qué más? De verdad, ¿necesitamos algo más que nuestro árbol?
Suena la corriente: "Wishbones" - Slaid Cleaves
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