Durante el concierto de los Who (no es que no tenga otros temas de conversación, pero prefiero éste ante la ebriedadpermanente), Daltrey nos comunicó que ese mismo día estaba cumpliendo años, 62, el Sr. Townshend. El concierto estaba siendo grabado para la posterior edición de un DVD comercial con los momentos más álgidos de su actual gira.
Supongo que los chicos esperaban que en ese momento toda la concurrencia prorrumpiera en un cántico general con el consabido happy birthday to you, dear Pete…
Pero no tuvieron en cuenta que por aquí somos de natural sobrio y poco efusivo (o bien que la peña no tiene ni idea de inglés, posibilidad a tener en cuenta). El caso es que nadie hizo siquiera el más mínimo amago de felicitación.
Tres días después tocaban en Birmingham, y me gusta imaginar que volvieron a decir lo del cumpleaños (al fin y al cabo, estas efemérides se pueden estirar cuanto se quieran), porque un DVD que se precie tiene que tener su momento happy birthday, faltaría más.
62 añitos. Y yo, de natural envidioso (además de sobrio y poco efusivo), no voy a ser menos, así que un día como hoy (sólo un día después que el padre Dylan), me permito volver a redondear la diferencia que he mantenido toda mi vida respecto al bueno de Pete. Si es que 20 años no es nada (de diferencia, de diferencia…).
Pues eso, sean ustedes igual de sobrios que nosotros, y déjense de milongas. Regálense una canción, sólo una, disfrútenla y yo ya iré servido.
Por mi parte, como todos los años, estoy en ello. Lo de regalarme la misma canción. Con Ella. Mi regalo. Mi milagro.
Suena la corriente: "Happy bithday to me" - Cracker
domingo, mayo 20, 2007
Los chicos están bien?!
No sé yo si a ciertas edades aún pueden tenerse sentimientos generacionales. Supongo que todos tuvimos sueños, utopías, hambres de vivir vidas distintas. No íbamos a ser lo que se pretendía que fuéramos. Y a la mayoría nos pilló la inercia, y nos quedamos anclados en etapas grises, vacías, recodos sin sentido, aferrados a las luces (Ella) y estrellas (Música) que nos permiten seguir teniendo ganas de respirar cada mañana. Incluso alguno pensamos a veces que un simple Río Rojo puede ser un acto de rebeldía. Ilusos.
Viajo y visito museos, y soy capaz de emocionarme con obras realizadas hace muchos años, aunque no todas envejezcan bien. Con ese mismo miedo ante no deseadas decepciones.
No creo que The Who sigan teniendo hoy, a su edad, sentido de pertenencia. Porque ya ni siquiera son los Who. Por mucho que la mitad que queda de ellos fuera la más mediática, ya no son lo mismo. Me acerco con ese miedo, esa duda de si debo desbrozar territorios de la memoria. Si no sería mejor quedarme en casa, escuchando los giros del vinilo, cuando, a pesar de que yo nacía cuando ellos cantaban a su generación, años después quise pertenecer a ella, tuve las mismas rabias, desconciertos, odios y amores que cantaban.
Lo mejor que puedo hacer es agradecerles que al menos arrastren su leyenda con una humildad impropia de estas grandes bandas renacidas, que cuando tocaron My generation no me entró la risa floja, sino la emoción del mitómano, que respeten y veneren lo que fueron, que volviera a casa pensando que había merecido la pena.
Los chicos están bien. No sé si se referían a ellos. Ni siquiera a nosotros. Tal vez todos pensamos en hijos y sobrinos. Pero por un ratito volvieron los sueños.
Suena la corriente: "The kids are alright" - The Who
miércoles, mayo 09, 2007
Pastel de temporada con ron
Pues sí que estamos buenos. Se le ocurre a uno comentar acerca de su roñosa barca en medio del río, colgar la hamaca, preparar un trago y poner música del demonio, y ya se ha liado. Aparecen ustedes, como enjambre de moscas, y hala, todos a buscar hueco en la lona, lo más pegadito a una piel suave o gruesa, según el caso (o lo que cada cual pille). Vaya ralea se encuentra uno por estas aguas de dios!
Y es que hay una cierta edad en la que lo que busco es la soledad a dos, matar el tiempo (si lo tuviéramos) y que las horas de sueño sean las máximas posibles.
Sí, ya se que es nadar contra corriente. Que hubo otras épocas en que dormir era algo molesto. Cuántos no hubieran (hubiéramos) matado por ese aparatito de Simulación Magnética Transcraneal que mediante ondas en el cerebro permite descansar más en menos tiempo. Eso, dos horitas, y alehop, al bar otra vez. Jesús, hay cada idea!
Lo dicho, que ya no estoy para esos trotes. Pero ya que ustedes se empeñan, no sé si por beodos o por inconscientes, tal vez podamos inaugurar la primavera (tarde, como siempre por aquí), ahogar la astenia, aprovechar el danzón de nuestros pies para abrillantar la cubierta, y desplegar al sol nuestras camisas de colores y nikis a rayas (horizontales, por supuesto).
Algunos que se encarguen de la barra, que yo acabo de desempolvar la cubeta de las joyitas pop de los 80, que me apetecen. Sí, Phil Seymour (ya que hablamos de camisetas a rayas), sin la Dwight Twilley Band esta vez, a pelo, con aquel pelotazo que nos regaló hace 27 años. Que no se diga que tenemos miedo al pasado. Lateral, pase usted, siempre y cuando traiga los viejos vinilos de Nacha Pop, ahora que nos han asustado tanto con su vuelta. Si suena el cris-cris de la aguja, mejor.
Que cada uno busque su pareja, eso sí, y mantengan mi vaso a rebosar! (Pastelazos estamos, oiga)
Suena la corriente: "Baby it's you" - Phil Seymour
viernes, mayo 04, 2007
Con esta roña
Ahora que ya estamos bendecidos para conducir con unos vinitos en el cuerpo y sin mayores agobios, tal vez sea hora de retomar el puente de mando de la barcaza, que últimamente pasa más tiempo en dique seco que río abajo. Ya se sabe que un capitán sin fuego en la sangre y la garganta, nunca toca el horizonte.
Pero es que además, las riberas están tan nauseabundas, que de lo único que hay ganas es de echar el ancla, tumbarte en la hamaca, acariciar el bourbon (el malta cerca por si fuera necesario), calarte bien la gorra, soñar con Ella y que rasgue la música.
Y con esta edad, esta molicie y esta roña, ni me importa que las notas no añadan nada nuevo. Que Bow Thayer suene a clásico, con la humildad de quien invita a Levon Helm como si fuera el mismísimo dios, y sólo hace música de siempre, ayuda a tragar el trago que trago.
Un día de estos me limpio las legañas, tapono las vías de agua, baldeo la cubierta y… y… y… me vuelvo a tumbar en la hamaca. Seguro.
Suena la corriente: "The way that it swings" - Bow Thayer